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VISTA FISCAL

sobre Propuestas de Acuñación de Moneda de Plata
 

Excmo. Señor:

El Fiscal de Hacienda a la vista conferida, dice que su Ministerio encuentra fundadas y aceptables las consideraciones que expresa la Contaduría General en el precedente informe, tanto respecto de la clasificación distributiva que hace de las propuestas, como de la inconveniencia para el Gobierno de entrar a correr riesgos en una especulación de esta naturaleza. Así es que, haciendo el Fiscal, como hace la Contaduría General, a un lado las propuestas números 4, 8, 9 y 10, se ocupará de las otras, porque tienden a llenar los propósitos del Gobierno de un modo más conforme a las manifestaciones hechas en las basas de la licitación. De esas propuestas restantes, que son las que llevan los números 1, 2, 3, 5, 6, 7, 11 y 12, este Ministerio opina que sólo la de los señores Paullier Hermanos se ha colocado estrictamente dentro de todas las bases de la licitación, en cuanto a la forma; y opina también que es la más aceptable por las ventajas que presenta.

En la octava condición de las que contiene el Aviso Oficial invitando al concurso, ha significado claramente el Gobierno que la solidez de las garantías que se ofrezcan por la posibilidad de los medios, representación y moralidad de las personas o sociedades proponentes, será una de las circunstancias a que prestará el Gobierno mayor y preferente atención en el acuerdo que celebre para discutir la aceptación de la propuesta más conveniente, o la repulsa de todas ellas, si ninguna fuese aceptable.

Según el espíritu y letra de esa base, entiende el Fiscal que todas las propuestas han debido venir instruidas con la designación clara, explícita y concreta de las garantías ofrecidas.

Sin embargo, sólo los señores Paullier Hermanos se han colocado en esa condición de forma.

Sólo ellos dicen en qué consiste la garantía real que ofrecen, además de la que personalmente puedan significar, por la buena opinión de que gocen en el concepto del Gobierno. Los demás licitadores, a excepción del número 1, no presentan con la propuesta garantía alguna que pueda discutirse y decidir las ventajas o desventajas de la preferencia. En general, ofrecen garantir a satisfacción del Gobierno, después de aceptada la oferta.

Sin embargo, no es eso lo que determinan las bases de la licitación.

Según ellas, el Gobierno, al ocuparse de discutir el mérito de todas las ofertas, ha querido tener en consideración también las garantías, lo que no podrá efectuar ciertamente en este caso, en vista de la fórmula vaga de que se ha hecho uso en esas propuestas, fórmula que después, en la práctica, dará o no resultados satisfactorios.

El Gobierno tiene ya experiencia reciente a ese respecto.

En el remate de los derechos de frontera, los licitadores por la de Cerro Largo ofrecieron también garantir satisfactoriamente. Sin embargo, aceptada la mejor oferta, no pudo cumplir lo que prometió.

Tampoco pudo cumplirlo la mejor inmediata.

Y, por fin, después de muchos trabajos y dificultades, hubo que conformarse con la propuesta tercera, en el orden de las conveniencias porque pudo llegar a ser garantida pasablemente.

Sin duda, por tener estos hechos presentes, fué que el Gobierno no exigió la designación de las garantías en el tenor de las propuestas, discutirlas y decidir en su vista y consideración lo que fuera más conveniente.

No se ha cumplido ese mandato, y, por consiguiente, el Fiscal no ve en este concurso de licitadores proposición alguna ceñida a las bases prefijadas, sino la de los señores Paullier hermanos que determina la especie de garantía ofrecida, para que el Gobierno aprecie y juzgue su importancia. La propuesta número uno trae la garantía personal de don Lino Herosa. Este Ministerio es de parecer que no son simplemente personas las que el Gobierno ha exigido.

En las presentes circunstancias las garantías personales no son plenamente satisfactorias. Pueden concurrir a cooperar moralmente a favorecer una resolución; pero no ser exclusivas. Es necesario apoyarlas con medios efectivos también, y en negocios de la magnitud de éste, esos medios deben ser de condición muy satisfactoria.

Viniendo ahora a la propuesta Paullier hermanos, en particular, la Contaduría la ha juzgado considerándola como la más ventajosa.

Este Ministerio encuentra, que en punto a ventajas, la de los señores Villamil y C.a, puede considerarse equiparable.

Pero esta última está concebida en términos generales, y es demasiado lacónica en ciertos detalles importantes.

La base cuarta, por ejemplo, exige designación de intervalos o plazos para las entregas, pero la propuesta no llena esa condición.

Invoca ésta, también, las circunstancias extraordinarias de modo vago y muy elástico, al emplear la voz cualquiera, etc. Esos reparos, y el antes observado de la garantía no designada como correspondía, determinan la preferencia en favor de la propuesta de los señores Paullier hermanos, que como ha dicho ya este Ministerio, llena de un modo claro, explícito y bien detallado, todas las condiciones de la licitación a más de ser la más favorable en la oferta.

El informe que antecede opone a la garantía que aquellos señores ofrecen, el reparo de que no tiene más valor real que el que el Comercio asigna a las liquidaciones del Gobierno, que son las que lo constituyen.

El Fiscal, Excmo. Señor, antes de ahora, en algún otro asunto en que estaba de por medio el crédito de la Administración, ha sostenido que no entra en las conveniencias, ni en el decoro, ni en la moralidad de aquélla, desprestigiar, menospreciar esos documentos, expedidos por ella misma, representando valores fijos, que el Comercio podrá apreciar en más o en menos, pero que para el Estado deudor siempre representan un valor positivo, que tendrá que pagar en la especie, en la forma y términos que haya pactado, si quiere cumplir puntualmente sus obligaciones.

Así es que para este Ministerio los cincuenta mil pesos que ofrecen en garantía los señores Paullier Hermanos, y que dicen ellos ser oro sellado, en títulos a que son acreedoras del Superior Gobierno, a su propio nombre; son y deben ser para el Gobierno oro sellado, por su valor escrito; porque eso es lo que más o menos pronto tendrá que pagar para satisfacerlos.

Si esa garantía llena o no los deseos del Gobierno, o si es la más conveniente, o la mejor que puede ofrecerse, son particulares que V. E. considerará y decidirá.

El Fiscal no puede hacer apreciaciones comparativas donde no hay términos hábiles para efectuarlas, por ser sola y única la propuesta que reúne los requisitos exigidos.

Observará, sin embargo, que si por considerarla insuficiente, o por cualquiera otra razón, el Gobierno quisiera conocer las garantías que los otros proponentes tienen en su vista y que debieron consignar en sus propuestas, parece regular y justo que los señores Paullier hermanos tuviesen también derecho a hacer uso de ese beneficio concedido a los demás, como un hecho posterior a la licitación, sea para ofrecer nueva garantía, o reforzar la enunciada.

Necesitaba este Ministerio después de lo dicho, entrar en las cuestiones de preferencia que discute la Contaduría respecto de ciertas propuestas.

Esa oficina parte de una base que el Fiscal no admite, y es la de que con esta frase, que dice mucho y puede significar nada: "Ofrezco las fianzas que el Gobierno juzgue satisfactorias", se haya cumplido el octavo requisito de la licitación.

Como ya queda demostrado, la fianza bien determinada específicamente, era uno de los requisitos de las propuestas, que sólo han llenado los señores Paullier hermanos.

No obstante lo expuesto, V. E. resolverá lo que crea conveniente.

Montevideo, Marzo 5 de 1877.

JOSÉ M. MONTERO.

 
 
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